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lunes, 20 de abril de 2015

Hoy

Vivimos en una época tan distante, tan diferente (...)

Hay canciones de tan profunda intensidad que no solamente gustan por la letra o melodía, sino por el aspecto emocional que -al menos por un momento- puede llegar ocupar en nuestros sentimientos más personales. Poder percibir en tres o cuatro minutos algún pasaje de nuestra propia película me parece sencillamente fascinante.

Hoy escuchaba una canción de la llamada época 1990-2000. Llega un momento en que la letra ya no importa, sino es la manera cómo uno se siente, el poder sentir aquel recuerdo lejano revivir mediante los pensamientos. Es tan asombroso el protagonismo que el conjunto de instrumentos musicales pueden llegar al rincón lo más profundo del ser. ¿algún día podrá ser posible recordarlo todo?.

Las personas no prestamos atención a aquellas minúsculas señales que diferencian cualquier actividad de una que podría ser recordada toda la vida. Principalmente porque nos dejamos llevar por el estado de bienestar de ese momento.

En cuanto a música, siempre preferiré aquella que me recuerde algún instante de mi vida.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Septiembre 04

Consecuencia inminente de la música actual. Se veía venir más sucesos de tal magnitud dada las pobres e intrascendentes colecciones de canciones, géneros y artistas que tenemos en este momento. 

Siendo una enorme perdida y tristeza a la vez la pérdida humana de un grande de la música como Gustavo Cerati entiendo que constituye una realidad problemática mundial.

A manera de reflexión, la falta de músicos que sean capaces de dejar una sólida época marcada con ritmos musicales dignos de ser consideradas piezas de arte constituye la susodicha problemática que vivimos actualmente.

Principalmente considero el apego que tiene la llamada industria musical y las grandes corporaciones a dicho problema. 

Sin llegar a ser mezquino, sin ser egoísta con el negocio y la economía no considero apremiante la relación directa entra la música y la economía. Simplemente no se debería permitir. Estropea la cultura, dejando a viva voz la estupidez y marcada diferencia de lo que es la educación. 

La música como modo de crecer espiritual y personalmente es una expresión cultural que debería mostrar un punto de vista de algún aspecto y transmitir cierto mensaje fundado en aspectos que propongan al receptor instaurarse en el pensamiento.

Lamentablemente debo aceptar que esta generación está sucumbida en un agujero negro directo a la perdición que difícilmente se irá apartando de lo que es sino dejamos de consumir esos productos.

Queda recordar la buena música, allá bien lejos, en antaño, aquella que valía la pena invertir en discos, revistas, álbumes y demás.